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27.12.16

SE RECIBIÓ LA ÚNICA MUJER PILOTO COMERCIAL DE AVIÓN

Romina Rodríguez, de 28 años, completó el curso de Piloto Comercial en el Centro de Instrucción de Vuelo (CIV) del Aeropuerto del Valle del Conlara. Se recibió hace unos días junto a otros 13 estudiantes y piensa llegar muy lejos en el mundo de la aviación.  


Oriunda de la Villa de Merlo, Romina Rodríguez tuvo desde chica una pasión irrefrenable: volar en avión. Sin ningún tipo de antecedentes familiares, a Romina le gustaron desde muy pequeña los motores, las máquinas y todo lo que en general les apasiona a los varones, aunque ni por un momento perdió la femineidad que a simple vista destaca en ella, tanto en su apariencia como en su forma de hablar, suave, pausada y segura.
Esa misma seguridad fue la que tuvo, desde pequeña, con respecto a los aviones. “Desde muy chiquita me gustó el tema del vuelo, soñaba con volar, y si bien me hubiera gustado ser piloto de helicópteros, era una carrera cara y compleja y no tuve acceso al estudio cerca de donde vivía”, contó la joven.
Con la escuela secundaria finalizada, allí mismo en Merlo, Romina había puesto la mira en la Fuerza Aérea de Córdoba pero, cuenta, que “me frenó un poco el ambiente militar”, lo que la forzó a postergar su sueño de ser piloto de avión. Pero el destino, y su propia tenacidad, la habían predestinado: apenas pudo juntar el dinero Romina empezó la carrera de Piloto Privado de Avión en Villa Dolores y mientras trabajaba, pagó las horas de vuelo que necesitaba para salir volando por si misma.
Apenas el Centro de Instrucción de Vuelo del Valle del Conlara anunció la apertura del curso para Piloto Comercial, Romina no lo pensó dos veces: “Lo empecé inmediatamente porque era lo que realmente quería. Me recibí de la teoría y apenas me quedan algunas horas específicas –como vuelo nocturno, simulador, vuelo de capota - para completar las 200 que exige la práctica de Piloto Comercial”, explicó la joven.
En cuanto a su experiencia de estudio entre varones, Romina señaló que desde chica estuvo acostumbrada a interactuar con ellos. “Todos mis primos eran hombres y estaba habituada. Tanto en Villa Dolores como en el CIV no sentí ninguna diferencia en el trato sino todo lo contrario. La calidad de gente en la Comercial fue excepcional, todos mi compañeros me apoyaron mucho”, aseguró.
De ahora en más, Romina sólo piensa en avanzar, lentamente pero con absoluta convicción. “Mi sueño no tiene techo y voy a llegar hasta donde la vida me lo permita. No quiero ponerme una meta determinada sino que voy poco a poco, cumpliendo con lo que se me presenta. Si la vida me lleva por otro lugar no quiero frustrarme, así que voy paso a paso. Por supuesto me imagino siendo piloto de una línea aérea, pero todo a su tiempo”, manifestó Rodríguez.
Según Romina, lo más importante es que, ya sea hombre o mujer, el móvil que debe empujar a cumplir todos los sueños, las metas, los proyectos, debe ser la pasión. “Hay que hacer lo que uno realmente ama porque la vida es una sola y hay que tratar de seguir el corazón. Para mí la aviación es una pasión. Veo o escucho un avión y se me llena el pecho de emoción. Y para quienes sienten lo mismo y quieren hacerlo, en especial las chicas que son muy capaces, deben animarse porque no hay límites”, concluyó la flamante piloto.


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